Cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda

Si una persona no reconoce que tiene una adicción, parece que no vamos a poder ayudarle.  Es una situación difícil pero es bastante común. Los especialistas están acostumbrados. A continuación te contamos cómo podemos ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda. Si puedes seguir estos consejos, podrás darle la oportunidad de recuperarse que tanto necesita y que aún no se ha dado cuenta de ello. 

 

Cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda

Dar el paso de ponerse en tratamiento es lo más difícil. Un adicto tarda mucho en reconocer que tiene una adicción. Hay que  esperar a que estén anímicamente mal o cuando reconozcan que necesitan ayuda. Es el mejor momento para poder ayudar a un drogadicto. 

El hecho de que no se acepte es algo habitual en esta enfermedad. Esto se produce porque la mente de este tipo de enfermos está modificada para funcionar con la droga. Su cerebro ha aprendido que drogándose se sobrevive y por eso, es imposible que se vean sin ella. Decirles que se puede vivir sin droga es una frase que escuchan en otro idioma, codificada, y no se la creen. Y es que no pueden.

Son muchos los casos de familias que quieren ayudar a un adicto y en su firme voluntad de hacerlo, no tienen en cuenta que es un trastorno mental por consumo y por tanto, se necesita de ayuda especializada.

 

1# El entorno y la familia deberían acudir a un centro especializado en adicciones porque allí:

  • Aconsejan la mejor manera de actuar. Proporcionan las herramientas para que no se caiga en sus chantajes y promesas infructuosas de dejarlo.  Llega un momento en que se le quita hasta importancia.
  • Proporcionan más información  sobre cómo hacerle ver las consecuencias de que siga consumiendo.
  • Hablar con personas que han pasado por la misma situación es bueno para la familia también.
  • A veces es inevitable enviarles a alguien si  no hay manera de que asomen por un centro especializado. No debemos intentar convencerles como padres o pareja, amigos o familiares. El trastorno por consumo es una enfermedad. No podemos explicarles lo que les pasa igual que no estamos capacitados para explicarles el Parkinson o la Esquizofrenia.  Por eso, tiene que hacerlo un especialista.

 

2# Elige un buen momento para sentarlo a hablar y nunca cuando haya consumido

No es buena idea hacer reuniones con todos los miembros para convencerle.

El paciente las interpreta como encerronas y se pondrá a la defensiva y terminará reaccionando muy mal.  Además, la mayoría de las veces, la comunicación familiar ya está rota.  Es inevitable hacer juicios de valor negativos y las rencillas pueden terminar explotando por encima del problema de base.

 

3# Es mejor no amenazarles con un ultimátum

No es bueno coaccionarles con acciones que no vamos a realizar. Esto sólo les crea presión porque se ven en el peor escenario posible y se van a consumir más.

  • Ten paciencia. No hagas de policía porque no  puedes controlarte. Llegará su momento porque la adición es progresiva y hay un punto en que no podrá más. Hasta que llegue ese  día, el día en que pida ayuda , sólo te resta esperar.
  • ¿Y si la situación es muy grave? Depende de la fase en la que se encuentre, SÍ hay que actuar, no amenazar con palabras. Y si hay que llegar hasta el final, se debe llegar porque puede ser irreversible o causar un mal mayor. Desde denunciarle si se pone violento hasta cortarle el grifo hasta donde se tenga poder. Cuantas menos  maneras le facilitemos de consumir mejor.

 

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4#Es recomendable que hable un adicto recuperado con él

Alguien que ya ha salido de las drogas y que habla su mismo idioma. Porque cuando un no adicto habla con ellos, es más difícil que se identifiquen al principio.  Se acogen a la frase de que nadie les entiende. Ante una persona que ya ha pasado ese proceso y que sabe cómo está pensando su cabeza, no les caben argumentos de victimismo.

 

5# Centrarse en los problemas que hay a su alrededor

Muchos hablan de un problema, pero casi todos se ponen en tratamiento con la vaga ilusión de que les ayuden a controlar el consumo, no a dejarlo.  Quieren dejar de tener problemas, no de consumir. Hay que ir por la vía de los problemas que causan.

Aunque no reconozcan la adición, sí que están cansados de los problemas que les trae. Son conscientes de que son responsables, al menos de los más evidentes. Pero se les olvida, hay que recordárselos. Tiene que recibir el mensaje de que no está en condiciones de hacer nada excepto ponerse en tratamiento.

 

6# Como último recurso, ingrésalo en un centro especializado

Lo que hay que conseguir es que acudan a un tratamiento. Los tratamientos de hoy día funcionan aunque lleguen obligados. Una vez que el adicto haya comenzado el tratamiento, verá la situación de forma diferente y aceptará que tiene una enfermedad de adicción.

 

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