¿Cómo saber si mi hijo se droga?

Cada vez empiezan antes. La juventud es la época de la experimentación, pero también en la que son más vulnerables. El consumo de drogas a estas edades se puede convertir en un problema grave, puede provocar problemas irreversibles. Pero ¿cómo detectamos un consumo de drogas a tiempo? ¿cómo saber si mi hijo se droga?

 

¿Cómo saber si mi hijo se droga?

La drogadicción empieza en la adolescencia. La actitud y su personalidad, el etilo de vida y algunos signos físicos nos pueden ayudar actuar a tiempo.

  1. Si nos fijamos en su forma de actuar y en su forma de ser, es complicado porque solemos justificar su comportamiento por la adolescencia. Los síntomas detectables en el comportamiento o emocionales no se alejan mucho de lo que viene siendo un adolescente rebelde o un joven que pasa de sus padres. Pero esto no es exactamente así. Los cambios hormonales y por tanto los altibajos, la rebeldía y la falta de comunicación con los padres es algo normal, pero dentro de una normalidad. Cuando esos altibajos son muy evidentes, cuando hay demasiadas subidas y bajadas, un día está muy estimulados, con verborrea, y otro, muy decaídos, es un problema. La agresividad no es lo normal en un adolescente, por muy rebelde que sea. Las drogas causan agresividad. De repente están supercontentos y muy animados en casa. Probablemente porque ya tenga la droga o el plan perfecto para consumir. Está viviendo el idilio de drogarse.
  2. Fíjate en si, además, este comportamiento viene acompañado de alteraciones del sueñodesorden de horarios y de alimentación, y de irresponsabilidad a la hora de cumplir con sus obligaciones de casa o del colegio. No se puede generalizar, porque a veces, lo que hacen es mantener los mínimos para que no se les pille. Para no despertar sospechas en casa. Aprenden a mentir y manipular muy rápido.
  3. Notarás que algo no va bien por su estilo de vida. Se alejan del deporte y de un ocio sano. Están desmotivados. De repente no tiene nada que hacer. Siempre están ociosos, no les gusta hacer deporte, ni parecen tener planes con los amigos aunque queden con ellos. No les sacarás nada más porque probablemente no hagan nada más que salir. Llegarán tarde los fines de semana. Al día siguiente preferirán dormir todo el día y se irán metiendo en si mismos. Será mucho más difícil hablar con ellos. Y no les interesará nada de lo que le puedas contar. Se irán aislando. Pero esto no es de un día para otro. Recuerda que la drogadicción es un proceso y no todos abandonan el deporte o una afición enseguida.
  4. Si te falta al respeto, pero siempre ha sido faltón o se discute mucho en casa, pero es lo normal desde su preadolescencia, va a ser más difícil detectarlo, excepto por los síntomas fisiológicos. Las alarmas deben saltar cuando detectamos que están consumidos. Fíjate en cómo huelen, si hay olor a alcohol o a marihuana, que es muy característico, aliento a tabaco Si tiene los ojos enrojecidos o las pupilas excesivamente dilatadas o contraídas. También si tiene irritación de ojos o hinchazón y si empiezan a tomar habitualmente medicamentos de casa para la resaca.

 

 

En las farmacias venden test de detección de drogas. Según la sustancia consumida, tendrás claves más concretas. Es bueno informarse sobre cómo detectar el consumo concreto cada droga, de alcohol o cannabis o cocaína, pastillas, etc. Según la droga que tomen, tendrán un estilo u otro de vida. Su forma de salir y entrar, te proporcionará más información. El consumo de cannabis les da ataques de hambre a deshoras, por ejemplo.

Es muy importante que conozcas a tus hijos y entonces podrás observar si ha cambiado realmente. Es bueno preguntarles abiertamente y darles información para ver su reacción. Si se pone a la defensiva es que algo no va bien.

Si está en un estad más avanzado de dependencia, se podría decir que están muy pendientes del teléfono, pero qué joven no lo está! Lo que sí es que salen a deshoras o de forma imprevista.

Y llega un momento que también el dinero nos da información. Gastan más , se empiezan a “buscar la vida”. Te hablan de transacciones, de vender su cosas de segunda mano; piden dinero a familiares, o de repente siempre tienen un gasto extra en el instituto.

Si son muy jóvenes, 13 o 14 años y les hablas de drogas, se les nota mucho que les gusta el tema. Se les ilumina la mirada. A esta edad es más fácil detectarlo porque son tan chicos que lo hacen fatal. Se vuelven muy chulos. Sienten que están en el lado guay y malo de la línea y se les nota. Debes saber si se juntan con gente que sabes que fuman droga o que son más mayores. La presión del grupo de amigos es el mayor riesgo.

Lo primero es que hablemos con ellos. Si detectamos el consumo, debemos ser comprensivos, no hacer un drama y acudir a un especialista.

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